La soberanía

(Quinto capítulo del Manifiesto por la Autodeterminación del Individuo)

5. La soberanía.

5.1. Cuando se hace recaer la soberanía en el grupo —un grupo, además, tan amplio que nos abarca a todos—, en realidad se nos está sustrayendo una porción considerable de la misma. La soberanía no le pertenece a un ambiguo "todos nosostros" sino a cada uno de nosotros.

El grupo ("patria", clase social, pueblo, sociedad, nación o como se le quiera denominar) no es otra cosa que la suma de sus integrantes, ni más ni menos. No es un ente diferenciado ni interpretable desde una visión organicista ni corporativista, no tiene vida ni consciencia propias ni por tanto una voluntad que pueda esgrimirse como argumento para limitar la del individuo, no es sujeto de derechos diferentes de los que asisten a sus miembros ni tiene, desde luego, derechos de ninguna clase sobre éstos —antes al contrario, son los partícipes del grupo quienes están individualmente dotados de sus respectivas cuotas de derechos sobre el mismo, ejercibles en relación con todas aquellas decisiones que necesariamente hayan de tomarse de manera colectiva por trascender de forma objetiva el alcance, siempre prioritario, de la soberanía personal—.

Las personas, en gran parte del mundo, hemos conseguido a duras penas arrancarle la soberanía a los monarcas que esgrimían su supuesto derecho divino y a toda clase de tiranos que empleaban cualquier otra excusa para usurparla. Pero poco arreglamos si, una vez reconquistada, la delegamos con tanta generosidad en una nueva clase de gobernantes más simpáticos y "legitimados" pero igualmente dispuestos a emplearla en beneficio de su proyecto de sociedad, casi siempre colectivista y limitador de nuestra libertad; o bien en aras de su entendimiento del Estado, cuando no en beneficio propio.

5.2. La soberanía nos pertenece. Si optamos por vivir en una sociedad somos dueños de la millonésima parte que nos corresponda de la soberanía colectiva (no estaría de más darle a cada persona un título, una especie de acción, para que se visualizara mejor este hecho), aparte de seguir siendo, principalmente, dueños exclusivos y únicos de nuestra soberanía personal. Respecto a ambas debemos ser extremadamente vigilantes, ya que de lo contrario nos las arrebatarán sin que nos demos cuenta. Respecto a la primera, es decir, a nuestra porción de soberanía común, deberíamos ser capaces de ejercerla muchas más veces, con mucha mayor efectividad y no sólo para escoger a nuestros gobernantes sino para ordenarles en la mayor cantidad posible de casos lo que deben hacer.

Pero al mismo tiempo se debe impedir a todos ejercer su porción de soberanía colectiva para mandar a los gobernantes acciones que atenten contra la soberanía individual de otros, ya que ésta, igual que la nuestra, es más elevada. Y sin embargo, éso es precisamente lo que sucede de manera constante en muchos ámbitos, y particularmente en el de la política: grupos de interés de la más diversa naturaleza coordinan sus porciones de soberanía colectiva para imponer limitaciones a la soberanía individual de otros.

5.3. La soberanía individual nos faculta para hacer absolutamente cuanto deseemos, con la única pero fundamental excepción de aquellas cosas que verdadera y demostrablemente perjudiquen a otro. "Hacer", en este contexto, incluye por supuesto "no hacer". Este principio básico está formalmente reconocido por casi todas las instituciones democráticas, pero se ve sistemáticamente vulnerado y reducido en aras de un difuso "interés general" que encubre con frecuencia el interés particular de sus diversos intérpretes en el campo de las ideas o en el de la política. Intérpretes que no tienen empacho ni rubor en limitar nuestra soberanía para favorecer, no el objetivo restablecimiento de la soberanía vulnerada de otro, sino aquellos intereses que a su criterio o a su capricho coinciden con los del grupo o la mayoría de sus miembros.

La libertad de cada uno no termina donde empieza ese discutible eufemismo que en realidad sirve como excusa para que las élites interpretadoras hagan y deshagan a su antojo, sino que termina donde realmente comienza la inalienable soberanía individual de otro, pero de "otro" con nombre y apellidos. Las consecuencias fundamentales de la soberanía individual son nuestro indiscutible autogobierno y nuestra plena potestad sobre nuestra propiedad.

Dejar un comentario sobre este capítulo

Dejar un comentario sobre el conjunto del Manifiesto

Pasar al capítulo siguiente




La soberan a: Google Noticias


M矇xico conf穩a que Unesco declare gastronom穩a patrimonio ...
laverdad.com
"Si lo conseguimos y le damos una buena lectura, nos podremos independizar de la soberanç©©a alimentaria y que se reconozcan las bondades de nuestra cocina", ...

y más »


Nicaragua rechaza en la ONU autorizar el aborto terap矇utico
laverdad.com
"Las transformaciones legales y las nuevas disposiciones referidas al aborto en Nicaragua son el resultado del ejercicio de la soberanç©©a en nuestro paç©©s ( ...

y más »









Asociación para la Reforma de las Pensiones (ARP)




Te invito a leer mi libro Los Guardianes del Tiempo. Es un thriller político combinado con novela histórica antigua y contemporánea. Espero que sea de tu interés. Visita el sitio web de la novela

© Juan Pina, 2006. Se permite la reproducción de los contenidos de este website siempre que se mencione la fuente y se respeten los textos en su integridad y sentido. Toda reproducción, tanto en la lengua original del texto como mediante traducción, deberá ser fiel al espíritu e intención del autor. La reproducción en Internet se autoriza con la condición adicional de colocar un enlace directo y operativo a este website. Correo electrónico: web@juanpina.com.

oberanía / sberanía / soeranía / sobranía / sobeanía / sobernía / soberaía / soberana / soberaní / ssoberanía / sooberanía / sobberanía / sobeeranía / soberranía / soberaanía / soberannía / soberaníía / soberaníaa / woberanía / eoberanía / doberanía / xoberanía / zoberanía / aoberanía / qoberanía / s9beranía / s0beranía / spberanía / slberanía / skberanía / siberanía / s8beranía / soveranía / soferanía / sogeranía / soheranía / soneranía / so eranía / sob3ranía / sob4ranía / sobrranía / sobfranía / sobdranía / sobsranía / sobwranía / sobe4anía / sobe5anía / sobetanía / sobeganía / sobefanía / sobedanía / sobeeanía / sobe3anía / soberqnía / soberwnía / sobersnía / soberxnía / soberznía / soberabía / soberahía / soberajía / soberamía / sobera ía / soberaníq / soberaníw / soberanís / soberaníx / soberaníz /