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Mar 30 2011

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La credibilidad en Twitter

Acaba de aparecer un interesante informe sobre la credibilidad de la información difundida en Twitter, elaborado por dos catedráticos chilenos, Marcelo Mendoza y Bárbara Poblete, junto al investigador español de Yahoo! Research Carlos Castillo. Los autores apuntan las grandes opciones que existen hoy, pese a lo que pueda parecer, para asignar valores de credibilidad a cada tweet o a cada tuitero, con unos márgenes de error inferiores al 30 %. La mayor parte de los sistemas de medición en medios sociales, que generalmente contienen más magia que ciencia y suelen costar bastante dinero, se basan en la asignación arbitraria del “sentiment” por cada usuario, por lo que estas herramientas sólo son útiles sin las personas que las manejan tienen una buena formación en comunicación corporativa e institucional, es decir, en gestión de las percepciones que conforman ese valor tan intangible que es la reputación. Pero, de estar Mendoza, Castillo y Poblete en lo cierto, un amplio conjunto de variables bien dimensionadas podría hacer al menos un buen trabajo previo de criba objetiva, reduciendo las posibilidades de mala calibración que ofrecen las herramientas de medición actuales. Igual que hace Technorati para asignar el grado de autoridad de un blog, la credibilidad de un tuitero se medirá entre otros criterios por su historial, pero también adquiere relevancia la tipología de sus redifusores y su propio historial, así como el valor de las fuentes apuntadas mediante la inclusión de URLs en los tweets

Como conclusión del informe, los autores señalan que en Twitter los usuarios carecen de gran parte de los elementos que emplearían en el mundo real para asignar inconscientemente mayor o menor credibilidad a cada pieza de información. “Conforme va ganando importancia el microblogging como fuente de información, particularmente en situaciones de crisis o de emergencia, resulta crucial habilitar sistemas que validen su credibilidad”, afirman. Sin embargo, corremos el riesgo de que esas herramientas futuras de validación se conviertan en nuevos intermediarios entre los usuarios y la información. Es evidente que, tan pronto como esas herramientas “objetivas” adquieran influencia social, aparecerán sitios que aglutinen temáticamente la información cribándola por niveles de credibilidad asignada, y millones de usuarios se guiarán por esos sitios, convertidos en nuevos intérpretes de la verdad, en nuevos generadores de escasez. Esto sería un paso en la domesticación de Twitter como una herramienta de recentralización de la red, riesgo que ya apuntaba en agosto pasado David de Ugarte, muy crítico con esa plataforma. Será clave, por tanto, que las fichas técnicas de la medición y de la asignación de valores de crecibilidad sean transparentes, y que haya realmente pluralidad y competencia en el sector de la medición y “validación”.

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