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Mar 27 2011

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La caída de MySpace

El pasado viernes, durante un seminario que impartí a directivos de asociaciones profesionales y empresariales asociados a Korazza, intenté disipar en la medida de lo posible la extendida confusión que se da en la sociedad entre las auténticas redes sociales y las plataformas que, normalmente mediante amplios y complejos sitios web, les dan cauce. Traté de explicar que el auge de las redes distribuidas de personas, valiéndose de una tecnología avanzada, accesible y de escaso coste (lo que hace sólo unas pocas décadas habría sido impensable) produce un importante cambio sociocultural que transforma la manera en que se desarrollan las relaciones sociales, la gestión de los asuntos públicos, el consumo y desde luego la acción empresarial. Procuré que se comprendiera que ni Facebook ni MySpace ni Tuenti ni ninguna otra plataforma es en sí misma una red social, ni mucho menos.

El mismo día, sólo con la diferencia de horas que hay entre Madrid y San Francisco, la conocida empresa de medición ComScore arrojaba nuevos datos sobre la hemorragia incontenible de usuarios que padece MySpace. Se trata nada menos que de diez millones de visitantes en un mes, y un 47 % menos en el interanual de febrero de 2010 al mismo mes de 2011. Los usuarios entran menos, los no usuarios ya no sienten la necesidad de registrarse y los expertos estiman en unos cien millones de dólares la inversión necesaria para salvar la situación. Al no producirse esa inversión porque los accionistas no están dispuestos a arriegar esa cantidad, la sangría continúa y no está nada claro cuánto más durará MySpace, que de momento está despidiendo a parte de la plantilla para racionalizar sus gastos, y ha acometido un rediseño vertiginoso de su interfaz gráfica.

Es importante comprender que los vaivenes de las principales plataformas de redes sociales pueden ser muy fuertes. Todavía no tenemos la percepción de que haya grandes movimientos sísmicos en este mercado en pleno boom, pero la realidad es que existen muchos casos de plataformas fallidas, a veces impulsadas con mucho dinero por importantes empresas multinacionales (¿alguien se acuerda de Keteke?). El zigzag de usabilidad y funcionalidades al que nos tiene acostumbrados Facebook en los últimos meses bien podría pasarle factura. Es legítimo, por supuesto, que Facebook o cualquier otro sitio web (porque al final son eso: un sitio web) desee recuperar su inversión y ganar dinero. Al hacerlo, puede cometer errores y el peor es seguramente el de dar por sentada la continuidad de los usuarios y de su engagement con la plataforma. No hay tal, y si lo hay es secundario. Su compromiso y su interés se dirigen a la red social verdadera, a la malla de relaciones humanas anteriores o surgidas en la plataforma. Cuando ésta deje de dar buenos cauces a esa red de personas, o surjan otros sitios web mejores para ese fin, es evidente que la gente se trasladará, y eso puede ser lo que está pasando hoy con MySpace. Y le puede ocurrir a cualquier otro, por poderoso que hoy parezca.

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2 pings

  1. Lo que podría haber enlazado y no leí a tiempo

    […] Pina de nuevo nos documenta la caída de MySpace que pone la mirada de todos en la fragilidad de […]

  2. No és una xarxa | Aleix Cabarrocas

    […] no és una xarxa; és una web. Ens ho recorda Juan Pina en un magnífic post on també en descriu la decadència d’una altra web, MySpace, en hores (molt) baixes. Hem de […]

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