Comercio
Comerciar es intercambiar objetos de forma libre y voluntaria, sin coerción ni violencia. Se basa en el lenguaje y no en la fuerza. Es un acto eminentemente racional y cultural, basado en las capacidades específicas de nuestra especie. Es, por lo tanto, un acto que debería ser contemplado con el respeto que merece la categoría moral de la humanidad. Comerciar es lo contrario a despojar. Es al mismo tiempo un derecho humano inalienable y uno de los elementos del progreso colectivo. Al comerciar interactuamos mediante una relación bilateral o multilateral que denominamos mercado y que constituye el factor clave del avance social ya que el comercio permite la creación ilimitada de riqueza, la cual siempre alcanza tangencialmente al conjunto de la comunidad. Además de mejorar el bienestar individual y colectivo, la generación de excedente económico es la única fuente de la que manan actividades sin valor económico directo pero imprescindibles en el progreso de la especie, como las artes y la solidaridad.