Aborto
Desde una visión liberal libertaria (la mía, puede haber por supuesto otras), el cuerpo es una propiedad (la principal) de la persona que en él habita. Afirmo, desde esta misma lógica, que la interrupción del embarazo es un derecho fundamental del individuo cuyo útero alberga el feto. Llevar o no el embarazo hasta el final es una decisión privada que sólo corresponde a la persona propietaria del cuerpo afectado.
A renglón seguido surge la cuestión de si el feto tiene derechos, y a partir de cuándo. Una de las posiciones más sensatas que he leído es la de quienes le conceden derechos a partir del momento en que existe actividad cerebral compleja (pensamiento), ya que desde ese momento podría hablarse de un ser humano y no de un organismo biológico con potencialidad de convertirse en un ser humano. En definitiva, lo que nos hace humanos no es la forma del cuerpo sino el raciocinio humano (incluso disminuido o deteriorado). Se supone que ese momento vendría a coincidir más o menos con el plazo legal aplicado en la mayor parte de los países.
Sin embargo no acabo de estar de acuerdo con esta visión porque elimina la soberanía de la mujer afectada durante los meses que van desde la conclusión del plazo hasta el parto.
Un aborto es una tragedia que crece en intensidad cuanto mas avanzada está la gestación, pero en casos extremos creo que sólo a la mujer afectada le corresponde la decisión. Es una decisión complicada y debe contar con todo el asesoramiento que ella desee, pero no con injerencias coercitivas, ni siquiera del padre.