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Mar 01 2003

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Solidaridad con Rosa y sus padres

La pobre niña nicaragüense de nombre Rosa, con sólo nueve años de edad, fue brutalmente violada en Costa Rica, donde, a su corta edad, trabajaba con sus padres en la agricultura. El violador le transmitió graves enfermedades venéreas y la dejó embarazada. Hasta ahí hablamos nada más de un trágico caso de violación infantil que en cualquier país civilizado se resuelve con la inmediata interrupción de ese embarazo y la atención médica necesaria para la menor. Lo verdaderamente sorprendente e indignante de este caso ha sido la reacción del gobierno nicaragüense y de la Iglesia Católica de ese país, cuya presión sobre los padres ha sido intolerable. Las autoridades de Managua, vinculadas al gobernante Partido Liberal, han intentado que la niña no abortara y que el bebé fuera entregado en adopción. Cuando el aborto se produjo al fin en una clínica privada, la ministra Natalia Barias amenazó con instar el procesamiento de los padres, que tal vez se vean obligados a exiliarse con su hija.

La curia católica del país centroamericano también ha montado en cólera al conocer la noticia. El fanatismo ultrarreligioso de las conferencias episcopales latinoamericanas es más propio del Irán de Jomeini que del mundo occidental, por lo cual no sorprende demasiado la posición adoptada en este caso, pero en cambio produce sonrojo e indignación que un gobierno teóricamente liberal actúe como brazo ejecutor de la Iglesia Católica. La ministra debería reflexionar sobre su militancia liberal, ya que probablemente encuentre otro partido más acorde con sus ideas. Si la niña hubiera sido su hija, probablemente esta señora se habría limitado a llevarla a Miami para practicarle discretamente el aborto en una clínica de lujo. En América Latina cada año hay miles de casos similares y ya es hora de que se despenalice el aborto, al menos para mujeres violadas y para menores de edad. Las decisiones de índole moral nunca corresponden al Estado ni a las leyes, sino al individuo.

Publicado por la revista Perfiles del siglo XXI en marzo de 2003.

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