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Jul 01 2001

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Entrevista a Vinicio Cerezo, ex presidente de Guatemala

JP: ¿Cómo ve usted la situación política actual de Guatemala?

VC: El presidente ganó de forma aplastante porque fue capaz de capitalizar el desencanto del electorado respecto al gobierno anterior, castigado por una mala privatización de las telecomunicaciones. Creo que es un error que el presidente y su propio partido no hayan sido capaces de coordinar su acción, ya que el presidente no es el líder nato de su partido y además, para consolidar su poder, ha nucleado en torno a si mismo una alianza compleja de sectores ideológicamente muy diversos. No hay objetivos claros porque la disparidad de criterios en el entorno presidencial es enorme. El ministro de finanzas es firme partidario de la liberalización económica mientras otros altos dirigentes se oponen con fuerza. Todo esto ha creado incertidumbre y eso perjudica el desarrollo del país.

Como vicepresidente de la Organización Demócrata Cristiana de América (ODCA) para la región centroamericana, ¿cómo percibe la globalización?

Como un fenómeno inexorable que se producirá estemos a favor o estemos en contra, por lo cual es preciso prepararse para obtener el máximo beneficio para todos. Como todo fenómeno económico, tiene factores positivos y negativos. Si un país comprende que este proceso es una oportunidad, como está haciendo por ejemplo México, se le puede sacar grandes frutos. Para ello hay que ponerse al día en la eficiencia, la calidad y la capacidad productiva. Esto implica también no insistir necesariamente en productos tradicionales. Por ejemplo, el café, sector en el que hay tal exceso de oferta que los precios terminan por caer a niveles imposibles. La globalización es útil y como nosotros los democristianos tenemos principios y voluntad de ayudar a la población, tenemos que aprender a navegar en estas aguas para lograrlo.

¿Qué hay de esa famosa entelequia de la integración centroamericana?

Es una respuesta de conjunto a la globalización, basada en la creencia de que juntos podremos competir mejor en la economía mundial. El proceso se ha frenado mucho en los últimos años debido, fundamentalmente, a un problema de falta de liderazgo. Se han creado las instituciones adecuadas pero no se les ha dotado de contenido ni se les ha dado poder real. El Parlamento Centroamericano está trabajando en esa dirección pero falta un impulso político más fuerte.

Ustedes los democristianos, ¿cómo perciben el debate sobre la dolarización? Y en concreto, ¿qué hará Guatemala al respecto, tras el ejemplo salvadoreño?

La dolarización ya es un hecho, porque todo el mundo calcula sus costes, sus precios y su ahorro en dólares. Pero creo que debemos ir paso a paso para no crear una presión excesiva en nuestras reservas monetarias, en nuestro mercado ni en nuestra capacidad de adquisición de productos por la capacidad de exportación que tenemos. Lo que hemos hecho en Guatemala es dar un paso: autorizar plenamente el dólar para que la gente pueda manejarlo libremente e ir sincerando así la economía. Y entonces, viendo cómo se vaya comportando la economía, seguiremos adelante en función de su evolución. En Guatemala, desde la flotación del quetzal se ha venido produciendo sistemáticamente un aumento especulativo de los precios que ha llegado a situar al país como uno de los más caros de América Latina. Además tenemos algunoa aranceles muy altos y esto también influye en los precios. La falta de orientación clara del gobierno actual complica aún más las cosas, ya que las formas de pensar contradictorias en su seno se reflejan en políticas opuestas y cambiantes

Guatemala y Centroamérica, ¿pueden considerarse definitivamente pacificadas?

Por lo menos en Guatemala, sí. Yo no creo que haya interés por parte de nadie en volver atrás. La guerrilla está perfectamente integrada en la vida política nacional y el ejército ha evolucionado mucho. Las guerras necesitan apoyos ideológicos, políticos y logísticos, y creo que hoy no se encuentran tales apoyos, afortunadamente. Lo que sí puede ocurrir es que los narcos financien grupos armados pseudoguerrilleros para sus propios fines. Todavía no ha ocurrido pero tenemos informes que alertan sobre esta posibilidad. Parece que algunos narcos mexicanos estarían tratando de introducir armas y dinero para bandas criminales guatemaltecas, sin que estén muy claros aún cuáles son los objetivos concretos.

¿Qué le parece el intento de la premio Nobel Rigoberta Menchú de instar el procesamiento de los antiguos dirigentes militares guatemaltecos en la Audiencia Nacional española?

Creo que el revanchismo no conduce a nada. Si observamos la transición española vemos que no hubo tal ajuste de cuentas. Lo importante es llevar al país a un Estado de Derecho, y dentro de éste, una vez bien consolidado, se podrá reclamar la acción de la justicia. Pero, mientras el Estado de Derecho aún está en fase de construcción, este tipo de actuaciones sólo logran debilitarlo y retrasarlo.

¿Qué opinión tiene usted sobre el liberalismo?

Bueno, los planteamientos liberales en nuestra Historia reciente surgen como una necesidad frente a un exagerado estatismo. Lo que hubo fue una falta de comprensión del fenómeno y de preparación para el mismo. No se adaptaron las decisiones a las necesidades de cada país: o se adoptaba la receta liberal entera o no se adoptaba. Como la realidad nos imponía adoptarla, hubo que hacerlo sin más y esto provocó desajustes y problemas. Desde mi punto de vista como democristiano, el liberalismo tiene elementos muy respetables, y creo que en lo básico estamos de acuerdo. Creo, sin embargo, que muchos liberales ideologizan la economía y entonces les pasa a veces lo mismo que a los marxistas. Para mí la economía es simplemente un instrumento y, entonces no veo porque tengo que renunciar a buenas decisiones vengan de donde vengan. Konrad Adenauer dijo que una de las grandes aspiraciones de los democristianos era tener el Estado más débil de la Historia, y el individuo más fuerte.

Un buen ejemplo de cooperación entre las diversas ideologías democráticas es la lucha por la democracia en Cuba. Usted participa activamente en la búsqueda de un proceso de apertura.

Sí. Veo con mucha preocupación a Cuba. Creo que el sistema actual debe ser sustituido por una democracia normal donde la gente escoja a sus gobernantes. Al mismo tiempo, no coincidir con el gobierno cubano no implica el no reconocimiento de algunos de sus logros sociales. Creo que están metidos en un círculo vicioso. Mientras Castro piense que sin él se puede mantener el sistema incólume, no vamos a ninguna parte. Otro problema es que una parte del exilio cubano optó por la violencia o el radicalismo, justificando la bunkerización del gobierno. Pero las condiciones mundiales empiezan a imponer una apertura. Creo que las tres grandes internacionales ideológicas deben apoyar juntas al exilio democrático y a la oposición pacífica en la isla.

Entrevista publicada por la revista Perfiles del siglo XXI en julio de 2001.

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