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Ene 05 2015

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Respuesta a Álvaro Chena

Esta carta responde al artículo publicado por Álvaro Chena en su blog Res Publica el 28 de diciembre de 2014.

Querido Álvaro:

Nunca he respondido en público a la baja de un afiliado, ni siquiera cuando algunos han hecho mucho ruido al marchar. Me decido a escribirte estas líneas por varios motivos. Primero, por los buenos deseos que manifiestas en el último párrafo de tu artículo. Segundo, por el tono tan correcto del mismo y por la buena fe que, estoy seguro, te ha caracterizado siempre. Y tercero, por el especial afecto que siento después de casi cinco años de colaboración y por la amistad que espero y deseo mantener en el futuro pese a nuestras evidentes diferencias de planteamiento político.

Las discrepancias que manifiestas en tu artículo son por un lado de tipo ideológico o programático, y por otro de estrategia. Creo que las segundas están condicionadas por las primeras, y que aquellas derivan fundamentalmente de una considerable evolución en tu forma de pensar. Lejos de mí toda crítica a esa evolución, porque, conociéndote y habiéndola visto día a día durante un lustro, sé que ha sido real y paulatina. Comenzaste representando el sector más radical del P-LIB, participando incluso en la corriente ancap del mismo, pero poco a poco has girado hacia otras posiciones políticas, hasta el punto de comprender que ya no encajas. Siempre he creído, por supuesto, que todo el mundo tiene derecho a evolucionar, y que de esa evolución pueden derivarse decisiones lógicas como la adscripción o no a un determinado partido, a una asociación, o simplemente a una etiqueta política. Ahora bien, yo tengo la sensación de que tu insatisfacción con la estrategia es una derivada de tu frustración porque el P-LIB no te haya acompañado en tu evolución política personal, lo que nos habría llevado a posiciones de cierto nacionalismo centrípeto (que tú llamas patriotismo) y a una aceptación bastante complaciente del rol del Estado en la sociedad y la economía.

El P-LIB nunca ha engañado a nadie ni ha ocultado sus ideas. No creo que haya otro partido más preciso en su propia definición. Todo el que entra sabe dónde entra, a menos que entre sin leerse nada. Durante dos mandatos has participado con lealtad y con innegable vocación de apoyo en la dirección federal del partido, por lo que has sido copartícipe de infinidad de decisiones (sólo en el mandato 2012-2014 se han tratado unas trescientas cincuenta cuestiones), incluyendo los comunicados que ahora tachas de “lecciones”. Te agradezco mucho tu participación, tus desvelos por el partido en tu ciudad y también la elegancia con la que, finalmente, has decidido expresar tu renuncia a nuestra organización. Pero, a raíz de tu artículo, debo aclarar un par de cuestiones a quienes nos lean.

La primera, que el P-LIB ha sido prácticamente unánime en el rechazo a la gran cantidad de propuestas formuladas por ti a su III Congreso, recientemente celebrado. Los afiliados se movilizaron para derrotar tus propuestas, hubo hasta quien vino del extranjero. Esas propuestas corresponden a alguien que, un lustro después de afiliarse, ha visto la luz en otra dirección, y pretende que todos la veamos también. Planteabas una considerable reforma del programa político que, por resumirlo, nos habría llevado hacia posiciones que, a mi juicio, son más propias de un partido conservador que de uno liberal, ya sea liberal-libertario o liberal a secas. Por ejemplo, tus propuestas en materia migratoria no es que no quepan en un partido como el P-LIB, es que serían rechazadas por el conjunto de la moderadísima Internacional Liberal (véanse los sucesivos manifiestos de Oxford), compuesta por los partidos liberales clásicos y nada sospechosa de ser libertaria. No, tus propuestas no han sido las de un liberal clásico asustado por la supuesta radicalización del P-LIB (el P-LIB apenas ha variado programáticamente desde 2009), sino las de una persona que ya no encaja en el conjunto del programa porque, sencillamente (y desde luego legítimamente), se ha vuelto más conservadora.

La segunda cuestión es la estrategia. Nuevamente, has visto la luz y ya no te resulta adecuado un partido político inicialmente testimonial, que avance en el largo plazo hacia la representación institucional y que crezca más convenciendo que incorporando a regañadientes a los supuestamente colindantes. O tal vez lo que suceda, si somos francos, es que ahora los planteamientos supuestamente colindantes te resulten más próximos y atractivos, más acordes con tu nueva forma de pensar, lo cual es perfectamente legítimo, por supuesto. Ahora, de pronto, tenemos que prescindir de nuestras ideas y prácticamente abrazar las contrarias porque la gente “apuesta sólo por lo que percibe como caballo ganador” y porque sólo tenemos sentido como partido político si buscamos, no ya la representación y a largo plazo, sino la mayoría para gobernar y a corto (nada menos). Vamos, que de pronto ya no es válida una organización política de nicho, hay que ser generalistas, hay que decirle a “la gente” lo que la mayoría de ella quiere oír… hay que hacer lo mismo que los partidos mayoritarios del sistema o los transversalistas eclécticos que ocultan su endgame. Bueno, es una opción. No me parece ni muy ética ni tampoco muy útil cuando el objetivo político es el nuestro. Sí lo es cuando no hay más objetivo que obtener representación como sea. No creo cierto que una estrategia de largo, muy largo plazo, sea errónea. Si así fuera, yo sería el primero en abandonar. Muchas organizaciones humanas de toda índole, representativas de formas de pensar innovadoras en su época, han necesitado mucho tiempo para ir abriéndose camino. Es el sino de los pioneros. Muchas veces el resultado de su trabajo tarda generaciones en ser disfrutado. Nuestra carrera es una maratón, y tú te has cansado y además crees que deberíamos cambiar de ideas para cosechar éxitos en los cien metros lisos.

Agradezco tus buenos deseos de crecimiento del P-LIB. Y por toda tu trayectoria y por todos los esfuerzos compartidos, te deseo lo mejor en tu nueva andadura, ya sea en solitario o recalando en algún otro proyecto. Sé que siempre actuarás a favor de más Libertad, y eso, en el panorama actual, ya es mucho.

Un abrazo fuerte,

Juan

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2 comentarios

  1. Alvaro Chena

    Querido Juan, agradezco que te hayas tomado la molestia de contestarme y agradezco el tono del artículo. Más aún me alegra el hecho de que quedemos en los mejores términos y conservemos, como no podía ser de otra forma, nuestra amistad.

    Y aunque como supondrás, no comparto el análisis que haces, lo respeto y creo que cualquiera que lea ambos post podrá entender en que posición nos encontramos cada uno.

    Te reitero mis mejores deseos para el P-lib y la gente que lo forma, y te deseo lo mejor en lo personal y en lo profesional.

    Un abrazo

    Álvaro Chena

  2. JUAN ANTONIO

    Es realmente admirable el trato exquisito que usáis entre Uds. Las discrepancias se deben manifestar con educación y respeto mutuos, siempre y en todo lugar. En mi caso personal yo fuí votante del PP durante bastante tiempo, pero poco a poco me fuí decepcionando, y la lectura y asimilación, a veces lenta pero eficaz, de otros pensadores, me hizo abandonar el conservadurismo para irme acercando hacia el liberalismo. Y cuando digo liberalismo, no me refiero al de la Sra. Esperanza Aguire, que creo sinceramente que de liberal no tiene casi nada, sino al liberalismo mucho más hondo y filosófico, como puede ser el representado por Mises, Hayek, Ayn Rand, etc. He de reconocer que los postulados de Ayn Rand me atrajeron desde el principio (magnífico su libro La Rebelión de Atlas) y también creo que esta sociedad nuestra está en gran medida tan idiotizada que ni se da cuenta realmente de cómo se la manipula y engaña diariamente. Todos mis mejores deseos para el P-Lib en este nuevo año y los siguientes. Soy un simpatizante vuestro aquí en Tenerife, y sólo un pequeño consejo os daré: Creo que también tenemos que luchar contra esos personajes que se declaran liberales, pero siempre acaban disculpándo al PP, pidiéndo el voto para partidos social-demócratas (UPyD, Ciudadanos) o para organizaciones claramente conservadoras, como Vox. No les veo el liberalismo por ningún lado. Gracias y buena suerte.

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