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ene 10 2012

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Simbiogénesis y colectivismo

Resulta sorprendente el afán con el que los colectivistas de distinto signo intentan apropiarse de los descubrimientos científicos e incluso de las teorías pendientes de demostración. Un caso que me llama particularmente la atención es el de la simbiogénesis. A simple vista, no parece que esta teoría biológica pudiera ser objeto de apropiación por parte de las corrientes de pensamiento dedicadas a la economía o a las demás ciencias sociales. Sin embargo, la sed de argumentos a posteriori que confirmen sus ideas ha llevado por igual a pensadores de inspiración marxiana y a otros de tipo conservador-religioso a hacerse eco de esta teoría, desvirtuándola por el camino como suele ocurrir.

La simbiogénesis es una teoría postulada inicialmente por Konstantin Merezhkovski, Boris Mikhailovic Koso-Poljansky y otros autores en las primeras décadas del siglo XX. Con el trabajo de la bióloga estadounidense Lynn Margulis y otros científicos, como el español Máximo Sandín, hace ya tiempo que esta visión divergente dentro del evolucionismo está ganando terreno otra vez. En síntesis, lo que afirman sus partidarios es que la aparición de nuevas especies no sería tanto el resultado de mutaciones propias como de la incorporación de nuevos elementos al genoma de las especies. Las bacterias y los virus serían los responsables de transportar esos elementos. Esta teoría podría explicar los saltos evolutivos bruscos, y es compatible con la selección natural, la cual actuaría también en el proceso de aparición de nuevas especies pero no sería la responsable directa o única de la variación.

Esta teoría se verá confirmada o refutada, como tantas otras, con el paso del tiempo y con el trabajo de los hombres y mujeres del microscopio. Se trata de una cuestión estrictamente científica, interesante sin duda pero ajena por completo al mundo de las ideas políticas, sociales o económicas, ¿verdad? Pues resulta que para los colectivistas, no.

Los colectivistas “de izquierda” se horrorizan ante las supuestas implicaciones sociales del concepto darwiniano de supervivencia del mejor adaptado, como si tuviera que trazarse necesariamente ese paralelismo. Para ellos las ideas de Darwin, exportadas a la organización de la sociedad, son las responsables del “capitalismo salvaje” supuestamente concebido adrede para que los ricos y poderosos prevalezcan y los pobres perezcan por débiles. Algunos de estos izquierdistas hacen incluso un extraño recorrido desde la Inglaterra de Darwin a la Alemania nazi y aseguran que la segunda incorporó a su pensamiento racista, clasista y discriminador de los discapacitados las “malvadas” ideas del naturalista inglés. No es de extrañar que el renovado interés por la simbiogénesis sea un útil clavo ardiendo para la izquierda: ya no se produce la supervivencia de los mejores, de las mutaciones superiores (provocando a estos izquierdistas un escalofrío ideológico) sino de aquellos que son más capaces de cooperar con los demás. De un plumazo desaparecería el “gen egoísta” de Dawkins y el paradigma del mundo natural ya no sería competir sino compartir. Y, cómo no, eso debería movernos a organizar la sociedad de manera que se erradicara la “funesta” competencia en persecución del propio beneficio. No hace falta pensar mucho para detectar la alternativa que saldría triunfante de este cambio de paradigma: la planificación centralizada estatal. Es lamentable que el propio profesor Sandín se salga del laboratorio y utilice sus valiosos hallazgos científicos para empujarnos hacia el totalitarismo.

Por su parte, los colectivistas “de derecha” —al menos el sector más místico— también se aprovechan de la simbiogénesis. En su caso, lo hacen para eliminar el azar, que es el que les provoca a ellos el escalofrío ideológico. No habría mutaciones espontáneas y aleatorias, sino alguna forma de diseño inteligente que sería responsable de que un virus introdujera en una célula material genético ajeno que, combinado con el ya presente, terminara por dar origen a una novedad. Otro clavo ardiendo al que agarrarse, en este caso como último baluarte frente al avance imparable de la ciencia. Además, la exportación de este modelo evolutivo a la sociedad también resultaría un alivio para estos otros colectivistas, al primar desde su perspectiva el orden sobre el caos y al hacerse necesario, por lo tanto, un poder fuerte que establezca y haga cumplir ese orden.

La biología es biología y la organización social es otra cosa. Puestos a ser creativos, si aplicamos la simbiogénesis a la teoría de los memes, parece que algún curioso “virus” se obstina en extraer material de las ciencias de laboratorio e inyectárselo a las ciencias sociales. Con o sin simbiogénesis, el azar sigue siendo fundamental para entender la realidad, y la evolución no sigue instrucciones, por más que a los teístas les horrorice. Y con o sin simbiogénesis, los seres vivos persiguen su propio interés, ya sea cooperando de forma espontánea y descoordinada o compitiendo por los recursos, por más que a los marxistas les espante. Con o sin simbiogénesis, afortunadamente somos individuos.

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Un comentario

  1. Libre pensador

    En mi opinion en varias cuestiones, no conviene demonizar ni sacar las cosas de contexto como hacen algunos del socialismo de partidos u organizaciones,con cliches,sectarismo,envidias,disgustos por el bien ajeno,maniqueismo,dogmas,estigmas o prejuicios inquisitoriales,que es mejor dejar. Reactivar, aparte de mas sectores,bebidas,prendas,calzados,alimentacion,servicios,..etc.. y tambien reactivar la construccion(materiales,electricos..etc..) en libertad tambien es bueno,pero sin que la firma del concejal o politico de turno valga dinero,es decir sin sectarismos o planificacion central sectaria sesgada de todo.Pero la libertad es prosperidad, la que genera actividad,crecimiento, inversion, ahorro, consumo..etc…, es mas las cuentas publicas se sanean al haber mas compraventas. Bueno para todos,el que el ciudadano y sociedad civil tenga libertad mas alla del freno a inversion de las concesiones administrativas politicas, libertad da estimulo,con menos impuestos,menos confiscacion, se estimula la economia,por volumen,mas transacciones. Las administraciones tambien ingresan mas,por volumen de transacciones,todo iria mejor, en inversion ,ahorro,consumo, que eso genera tasas por uso prestacion servicio, sanea cuentas, da entrada y posibilidad de acceder a los ciudadanos a la propiedad, da libertad,de la sociedad civil, con una cuestion de construccion que se vea que sean los propietarios de los ultimos 30 años por ejemplo.

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