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Mar 28 2011

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Siemens, Nokia y… Ahmadineyad

Con la colaboración de Siemens y Nokia, Irán parece haber acabado con el sistema Tor, utilizado por los opositores al régimen para proteger sus identidades. Si la privacidad termina donde empieza el poder estatal, el Estado se convierte en todopoderoso y el ciudadano se reduce a la condición de súbdito.

Cuenta David Bretos en Nación Red que Mahmud Ahmadineyad prácticamente ha ganado la batalla de Internet al vulnerar los sistemas de ocultamiento de identidad que empleaban los adversarios de la dictadura. El equipo de programadores del sistema principal, denominado Tor, acaba de reconocer que ya no constituye una barrera para el potente software de espionaje e identificación empleado por el régimen islamista. ¿Cómo ha desarrollado Irán esa preocupante capacidad, que sin duda podrá utilizar más allá de sus propias fronteras? Pues gracias a la colaboración de Siemens y Nokia, empresas que, según publicó hace ya un par de años el Wall Street Journal (ver noticia), constituyeron una joint venture para dotar a Teherán de tecnologías de deep packet inspection.


Siemens y Nokia, empresas responsables…

Mahmud AhmadineyadLas lamentables declaraciones que entonces realizó el portavoz de esa alianza de empresas confirmaron abiertamente esta colaboración con el régimen encabezado, mediante fraude electoral, por el líder ultrarreligioso. “Si vendes redes también vendes, intrínsecamente, la capacidad de interceptar cualquier comunicación que pase por ellas”, afirmó aquel portavoz. Dos años jugando al ratón y al gato parecen haber sido suficientes para que esa “inspección profunda de paquetes” venza a los esforzados disidentes que luchan por desembarazarse de la espantosa distopía iraní.

¿Cómo es posible que dos de las multinacionales más vinculadas con la casta política europea transfieran este tipo de capacidades a un régimen como el iraní, supuestamente tan enfrentado con esa misma casta? ¿O es que en realidad esos enfrentamientos sólo son una pantalla? Y, ¿cómo es posible que empresas como Siemens y Nokia afirmen con tanta naturalidad que inspeccionar las comunicaciones privadas es algo legítimo y normal? Seguro que después estas mismas empresas se permiten presumir empalagosamente de sus buenas prácticas de gobierno corporativo y responsabilidad social.

 
Ahmadineyad, González-Sinde y la neutralidad de la red

La neutralidad de las redes, al menos mientras estén sometidas a situaciones de oligopolio favorecido por el Estado, es fundamental para preservar nuestro sacrosanto derecho, no ya a la privacidad sino, lisa y llanamente, al anonimato. El anonimato puede favorecer a algunos delincuentes, sí, pero protege también a la inmensa mayoría de los ciudadanos frente a la delincuencia y frente a los excesos del poder. Si la privacidad termina donde empieza el poder estatal, el Estado se convierte en todopoderoso y el ciudadano se reduce a la condición de súbdito.

No sólo en países como Irán peligra el secreto de las comunicaciones. La ministra González-Sinde vino a reconocer en los desayunos de TVE que hay toda una operación internacional contra el anonimato en Internet, impulsada por ella misma y por el vicepresidente de los Estados Unidos, Joe Biden, entre otros políticos. Dijo algo así como que en los próximos tiempos vamos a “ver grandes cambios en la manera de operar en Internet” y confirmó lo que muchos denunciábamos: que el liberticidio orquestado por los principales Estados contra Internet se materializa mediante el desmantelamiento de la neutralidad de la red y, consiguientemente, del secreto de las comunicaciones. Confirmó también que ese liberticidio responde a la “necesidad” que tienen de preservar su propio “negocio” fiscal evitando el intercambio económico libre en la red. El dinero fiduciario emitido por los Estados, carente de respaldo en reservas tangibles, es uno de los principales perjudicados por la nueva era digital. El libre intercambio de servicios, de fragmentos de código, de elementos descargables, no es que perjudique a una u otra industria próxima al poder (lo de los cantantes y cineastas es una anecdótica cortina de humo), es que perjudica el modelo de poder centralizado y de economía jerarquizada y controlada (al realizarse en cada vez más casos al margen de la fiscalidad e incluso del uso de dinero oficial), e impulsa nuevos paradigmas sociopolíticos y socioculturales propios de esta era de la red social distribuida.

 
Derecho al anonimato

Lo de Irán no es sólo una mala noticia para la heroica y maltratada oposición iraní. Lo es para todos nosotros. Si Ahmadineyad, con la innoble cooperación de Nokia y Siemens, puede “inspeccionar” los paquetes de datos de los iraníes por más que los encripten… ¿qué no podrán hacer nuestros gobiernos en el mundo desarrollado? Imaginarlo produce temor, tristeza, rabia y náuseas. Frente a los Ahmadineyad y a las Sinde de este mundo que empieza a parecerse a Matrix, sólo nos queda volver la vista a los jóvenes tecnólogos de garaje para implorarles soluciones sencillas, invulnerables y universales de alta encriptación que protejan nuestro derecho al anonimato.

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2 pings

  1. Lo que podría haber enlazado y no leí a tiempo

    […] con la línea sociotectonlógica Juan Pina nos descubre el papel de Siemens y Nokia al servicio de la dictadura iraní consiguiendo volver atrás de lo logrado en 2009 y en «Crítica pura» descubrimos al simpático […]

  2. Libertad o recentralización | Juan Pina

    […] Pues bien, a ese cambio es al que los Estados, como cúspide de la élite de intermediarios, están plantando cara con la intención de imposibilitarlo o al menos retrasarlo. Los nodos desprestigiados se unen bajo el gran nodo estatal para poner orden, su orden. La lucha por la libertad individual va a ser una lucha eminentemente tecnológica. Hay que recordar una y mil veces las palabras de la ministra González-Sinde hace un par de meses: “en los próximos tiempos vamos a ver grandes cambios en la forma de consumir Internet”. Los Estados van a tratar de reconducir y encauzar Internet. Las excusas serán las de siempre: el “bien común”, el “interés general”, los derechos de autor, el terrorismo, la pedofilia, lo que sea. Se intentará dotar al Estado de acceso indiscriminado a cuanta información generemos y distribuyamos los individuos. Las grandes corporaciones tecnológicas se esmerarán en ayudarle, como ya han hecho Siemens y Nokia en Irán. […]

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